La reforma de Sheinbaum y el 2027 en Guerrero

En su conferencia mañanera de este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum dejó entrever razgos de enfado con la modificación en el Senado a la reforma electoral que envió: “Espero que (la reforma contra el nepotismo) se concrete para el 2027 (…) lo importante es que está en la Constitución (…) No creo que al pueblo le guste que se quede con un cargo algún familiar”, dijo.

En este lance, la presidenta se quedó a medio camino al declinar a ejercer su derecho al veto que tiene, dejando en el ambiente la sensación que fue nuevamente atropellada por el ex secretario de Gobernación de López Obrador, Adán Augusto López.

El problema para la presidenta es el desgaste de la figura presidencial, pero la puede afrontar sin problema por los altos niveles de aceptación que tiene. En todo caso el descrédito lo reciben en primera instancia quienes cambiaron el transitorio del dictamen que se votó ayer.

Se entiende que Sehinbaum cuida no romper la unidad en Morena dando un manotazo en la mesa, aunque eso ahonde la interrogante de quién manda en el país, y acrecenta la sombra del maximato. Ese es el costo de conceder a su aliado verde sus exigencias.

Ahora bien, la reforma aprobada por el Senado, que aplaza hasta 2030 la aplicación de medidas contra la reelección y el nepotismo, ha transformado radicalmente el escenario político en Guerrero, especialmente en el contexto de la sucesión gubernamental de 2027.

Aunque presentada bajo el argumento de fortalecer la democracia, esta reforma permite a Félix Salgado Macedonio, con gran presencia en Guerrero, participar en la contienda interna. Esto introduce tensiones en la narrativa de principios democráticos del partido y complica las aspiraciones de Beatriz Mojica Morga y la alcaldesa de Acapulco, Abelina López.

El dirigente estatal de Morena, Jacinto González Varona, ha asegurado que el partido aplicará en Guerrero la reforma contra el nepotismo, independientemente de la prórroga legislativa, apelando a que esta medida responde a una demanda ciudadana y fue impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Esta afirmación sugiere que Morena en Guerrero podría impedir la candidatura de Salgado Macedonio con base en sus propios estatutos, lo que introduciría una contradicción: aunque la ley federal se haya aplazado, el partido tendría que decidir entre privilegiar su compromiso ético o respaldar a un líder local con capital político significativo.

Pero, más de uno ha comentado que “Consititución mata estatuto”.

Esta disyuntiva será clave para medir la capacidad de Morena de sostenerse el estado. Además Félix tendrá bajo la manga el amago de salirse de Morena si lo desplazan sin medir sus posibilidades reales de ganar la elección del 27.

A este escenario se suman las críticas del exdiputado federal Rubén Cayetano García y del exsecretario de Educación, Marcial Rodríguez, quienes acusan incongruencia en la actuación del partido y de Salgado Macedonio.

La posición de Mojica Morga se complica, pero como mujer afrodescendiente, tiene la oportunidad de presentarse como una opción que impulsa la diversidad y la equidad, dos ejes clave en la narrativa nacional de Morena.

Sin embargo, el factor género no será suficiente si no logra articular una propuesta de gobierno que contraste con el caudillismo político que representa Salgado. Mojica puede apostar por una narrativa de renovación generacional, inclusión y gobierno basado en resultados.

En este entramado, la alcaldesa Abelina López representa una variable interesante. Aunque su respaldo inicial a Marcelo Ebrard generó distancia con Claudia Sheinbaum, su rompimiento con Ebrard le abre la posibilidad de reconstruir vínculos con el proyecto presidencial.

López podría capitalizar esta situación si logra proyectar una imagen de buen gobierno en Acapulco, especialmente tras los desafíos derivados de la reconstrucción del puerto.

La narrativa de López podría centrarse en la consolidación de un gobierno municipal eficiente, sensible a las necesidades ciudadanas y enfocado en resultados tangibles. Esta estrategia le permitiría ofrecer a Morena una candidatura capaz de ampliar su base electoral en Guerrero, sobre todo si logra reposicionarse dentro del proyecto nacional de Sheinbaum.

Para ello, deberá mostrar resultados contundentes en Acapulco y tender puentes con actores clave del proyecto sheinbaumista. La clave para su viabilidad electoral será su habilidad para presentarse como un activo político con capacidad de gestión, alejada de disputas internas y con una visión de desarrollo sostenible para Guerrero.

El escenario de Morena en Guerrero se define por la tensión entre principios éticos y dinámicas de poder. Si el partido opta por aplicar de manera estricta el criterio de nepotismo, Félix Salgado Macedonio quedaría fuera de la contienda, lo que abriría un escenario de competencia entre Mojica y López.

Esta historia continuará.